Expertos explican la importancia del auditor interno

El Director Ejecutivo de Auditoría Interna debería cumplir su función con independencia, reportar al Comité de Auditoría y situarse cercano al Director Técnico para observar permanentemente el campo de juego. Por Andrea Mabel Grondona – Socia del Instituto de Auditores Internos de Argentina – Directora del Comité de Sostenibilidad. 

Dos japoneses estudiosos de cómo crear y expandir el conocimiento en las organizaciones (I. Nonaka y H. Takeuchi) afirman que la clave de la innovación es convertir el conocimiento tácito en explícito. Para ello hay que servirse de poderosos recursos del lenguaje, como son las metáforas y analogías. Entonces bien, imaginemos un partido de fútbol y pensemos ¿Dónde ubicaría Ud. al Director Ejecutivo de Auditoría Interna (DEA o CAE, por sus siglas en inglés)?

¿En el arco? No, el arquero es responsable primario de atajar los goles. O sea, la primera línea de defensa: esencialmente las gerencias de operaciones que son las dueñas de los controles de rutina para tomar acciones correctivas, prevenir errores y fraudes, etc. Podría decirse mirando la circulación de la pelota, que un arquero es el último eslabón de defensa, pero ciertamente es el primer responsable ante el gol.

¿En la barrera? Tampoco, eso podría ser circunstancialmente equivalente a una segunda línea de defensa: sectores como Compliance, Calidad, Gestión de Riesgos, conforman una instancia adicional que intentará erguirse ante los eventos negativos para la empresa. Como son funciones de supervisión de riesgos, análisis de causas-raíz y prevención, podríamos también debatir cuán adentro o afuera de los límites de la cancha están.

¿En alguna otra posición adentro de la cancha? No, el auditor no debería asumir responsabilidades de ejecución.

El DEA debería cumplir su función con independencia, reportar al Comité de Auditoría y situarse cercano al Director Técnico para observar permanentemente el campo de juego; ayudando a la alta dirección de la entidad a velar porque cada uno esté parado en la línea de defensa que le toca, con la idoneidad y los recursos para ejercer un control interno efectivo.

¿Entonces, el auditor no debe “transpirar la camiseta” por la empresa? Más bien, debería “quemarse las neuronas” desde afuera de la cancha para, entre otras cosas:

– Observar que la cancha esté correctamente delimitada y las reglas de juego sean claras; que no hayan corrido el arco ni que haya dos pelotas rodando.

– Verificar que se sepa qué se espera de cada puesto y que cada jugador conozca las responsabilidades del puesto que ocupa.

– Velar porque se juegue limpio y haya cultura de cumplimiento de las reglas. Y que el alto rendimiento del equipo vaya acompañado de la ética profesional, tanto en titulares como en suplentes. Revisar lista de sanciones, doping positivos, historial de faltas de cada jugador, cantidad de offsides, cómo resuelven momentos decisivos, chances desaprovechadas, etc.

– Realizar revisiones exhaustivas que velen por la transparencia en la administración de recursos de cada proceso.

– Verificar el sistema del control interno, identificar fallas en lo individual y en lo colectivo. Observar la circulación del balón como un proceso. No detenerse a analizar con esmero cada corner, lateral, pase, tiro libre o penal mal ejecutados, sino estudiar la secuencia de jugadas a través de los partidos y la reincidencia de los hallazgos.

– Planificar y trabajar de manera sistemática y sistémica. No quedarse con fotos aisladas de testeos tradicionales, trabajar con revisiones continuas y generar análisis comparativos y de tendencias, alertas e indicadores de control. Es tarde ver a los errores graves en pleno partido, es necesario anticiparse a los desvíos potencialmente significativos.

– Evaluar entonces que exista y funcione un monitoreo por parte de las otras líneas de defensa, adaptando la estrategia de auditoría según su grado de madurez. Detectar amenazas inadvertidas por las otras instancias, o mitigantes que ya no las cubren cómo se esperaba que lo hicieran. Persuadir en la toma de decisiones oportunas sobre los flancos desprotegidos.

– Evaluar la gestión integral de riesgos. Tácticas defensivas eficientes nos pueden liberar recursos para las ofensivas, pero también hay que defender en ataque y evitar descuidos. Los recursos son finitos y los esfuerzos se deben direccionar en base a un buen mapa de riesgos a fin de tener el balón bajo control a nivel equipo.

– Observar el funcionamiento de otros equipos e identificar mejores prácticas. Recordar que la suma de individualidades puede no representar un equipo. Es clave la integración y la sinergia hacia la consecución de objetivos; un ambiente de control sólido coadyuvará a esa causa.

– Trabajar antes y después de los 90 minutos de juego. Conocer la estrategia de cada partido en forma previa. Al finalizar, evaluar resultados y repercusiones en distintos ámbitos (vestuario, tribuna, medios, redes sociales, etc.).

– Observar cómo se mueve el poder dentro la cancha y considerar los factores externos que pueden condicionar el desempeño del equipo. Comenzar a pensar en una “Auditoría Holística” que contemple los objetivos múltiples en conflicto, mirando las expectativas de los distintos stakeholders y la complejidad de gobierno en un contexto de sostenibilidad.

En definitiva, el auditor que pretenda suplir al arquero u otras líneas de defensa, estaría desvirtuando su verdadero rol. Debe fomentar el desarrollo de las otras instancias necesarias y posicionarse desde afuera de la cancha para comunicar sus resultados con independencia.

Un auditor que trabaje con pasión y aporte valor, es lo que todo equipo competitivo necesita para pelear el campeonato con sus “espaldas cubiertas”. Y que pueda brindar aseguramiento de lo que está correctamente establecido e instituirse en un asesor de confianza sobre lo que sea necesario modificar.

Para emitir opiniones que quizás no desean ser escuchadas y sentarse en “la mesa chica” a sensibilizar sobre los cambios que hacen falta, se requiere sin duda de conocimiento y coraje, cualidades requeridas para todo buen profesional, tanto en el fútbol como en el mundo organizacional.

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/269604-fraude-abl-responsabilidad-otros-Expertos-explican-la-importancia-del-auditor-interno

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