
Por Lorena Murdocca.
Socia del Instituto de Auditores Internos de Argentina N° 3129. Directora del Comité de Sostenibilidad del Instituto de Auditores Internos de Argentina. Auditora Interna en Banco de la Nación Argentina.
El Covid-19 es el tema candente de este 2020 y su impacto es el nuevo riesgo que debemos afrontar de manera inmediata. Es aquí que surgen algunos interrogantes: ¿Qué tanto afectó a las empresas? ¿Estaban preparadas? ¿Qué rol le corresponde a la Responsabilidad Social Empresaria y a la Sostenibilidad?
Lo cierto es que la RS y la Sostenibilidad son identificadas como los nuevos paradigmas que colocan a la empresa en una postura de liderazgo al hacerse cargo de los cambios necesarios, dar ese paso y salir de su zona de confort. También es cierto que en los últimos años se produjo una importante evolución al integrar criterios ambientales y sociales en procesos, productos y servicios y al dar respuestas a requerimientos y necesidades colectivas. ¿Fue suficiente? Hoy nos preguntamos si verdaderamente estas acciones fueron reales y si las áreas de riesgos midieron la probabilidad de ocurrencia de eventos como éste, ¿se prestó atención a la implementación de mecanismos de control de riesgos relacionados con la salud y el impacto sobre su actividad, el ambiente y la sociedad? ¿Podemos llegar a considerar esta pandemia como un nuevo Cisne Negro, Verde o del color que sea? Está claro que ninguna empresa, organización, ni países, pudieron anticiparse, estar lo suficientemente preparados y mucho menos estimar este acontecimiento en un escenario posible de estrés.
Hay coincidencia en que estamos en un nuevo orden mundial y que esto nos posiciona de manera diferente. Cambiaron las reglas de juego y las prioridades, hoy la mirada empresarial apunta hacia otro sitio. El presente ya cambió, por ende el futuro y de igual modo el rol que cada empresa, sociedad o persona desarrolla en el día a día. Esto nos obliga a replantear objetivos, generar y crear nuevas estrategias. Los nuevos desafíos se deben orientar a reafirmar la identidad y el compromiso con la comunidad y a reconocer que somos ciudadanos del mundo. Exigen actuar de manera colectiva, ser responsables de nuestros actos y comprender cómo éstos pueden afectar a los 5 continentes.
Se suele decir que las casualidades no existen. Esta crisis nos presenta una oportunidad única para definir qué es lo que queremos para el futuro y cómo podemos accionar para forjar una sociedad mundial más sostenible y responsable.
La Auditoría Interna no está ajena y mucho menos desde este nuevo ámbito de acción que es la Auditoría de Sostenibilidad. Es momento de desconectar el piloto automático y redireccionar el GPS hacia un nuevo eje de gestión para innovar en diferentes capacidades de liderazgo y para avanzar hacia metas comunes.
Y ahora… si trabajamos estos nuevos escenarios juntos, la sostenibilidad y la RS serán consideradas de una vez y para siempre como el corazón de cada entidad, ya que al igual que en las personas, sin este órgano no hay vida.
Si somos capaces de lograr una nueva forma de gestionar, como resultado habremos aprendido a ser más justos, más solidarios, más humildes, mejores personas, mejores organizaciones y mejores países. Sabremos dónde invertir a largo plazo y entender cuáles son las verdaderas prioridades.







