
Por Valeria Flaviani.
Socia del Instituto de Auditores Internos de Argentina N° 3924.
Partner at PMA. Strategist Business Consultant.
No es ninguna novedad que en Latinoamérica las cosas suelan tardar más que en Europa o en Estados Unidos. Especialmente en lo que respecta al mundo del trabajo: los cambios tecnológicos más significativos, que transforman culturas y alteran el escenario en que las empresas se desenvuelven, suceden primero en el norte y luego aterrizan en nuestros países. De ese modo, muchas veces la información llega a las altas gerencias ya procesada, ya analizada y lo que se termina haciendo es imitar, repetir una fórmula, calcar lo hecho allá.
El caso de la D&I (Diversidad e Inclusión)
En ese sentido, aunque la inclusión sea una de las transformaciones culturales más importantes del mundo del trabajo de la última década, en numerosos casos las empresas latinoamericanas suelen restarle importancia, desestimarla o sencillamente no entender realmente de qué se trata y por qué es beneficiosa. Lo que es realmente un cambio cultural potente se interpreta como una mera tendencia, una moda más de las tantas que aparecen y se van en el mundo corporativo.
De hecho, en los discursos y comunicaciones de las empresas, solemos ver cómo el foco está puesto, generalmente, en la diversidad y no en la inclusión. Arancha Díaz-Lladó, directora de innovación de Telefónica, tiene una frase que repito porque me parece clarísima: diversidad es que te inviten a la fiesta, inclusión es que te saquen a bailar.
Es evidente, de todos modos, que la diversidad es una condición necesaria para la inclusión. Y que la diversidad correctamente gestionada conduce hacia la inclusión. Lo que muchas empresas no saben bien es por qué es beneficiosa y deseable, más allá de ser “políticamente correcta”.
Voy a resumir los beneficios de un espacio de trabajo diverso e inclusivo en tres grandes porqués.
- Más D&I, más innovación y mejor performance
Una importante investigación realizada durante dos años y en más de 450 empresas arrojó como resultado que las empresas verdaderamente inclusivas (que tienen un programa sistemático de talento inclusivo) tienen un un 70% de probabilidad a favor de convertirse en líderes en innovación dentro de sus mercados.
Esas empresas, al mismo tiempo, gracias a la capacidad de verdadera innovación de sus equipos, resultaron ser las de mayor y mejor performance en sus mercados. En ese sentido, la gestión de un equipo de talento inclusivo se convierte en la gestión de un equipo de alto impacto para el negocio.
- Más D&I, más retención de talento y mejor reputación
En otra investigación, se descubrió que la diversidad y la inclusión se relacionan directamente con un mayor engagement de los empleados hacia la empresa donde trabajan. Del mismo modo, es un 80% más probable que aquellos empleados que se sienten verdaderamente incluidos o que integran un espacio inclusivo sostengan que trabajan en una organización de alta performance.
El engagement de los empleados hacia el lugar donde trabajan se traduce, asimismo, en una mayor retención del talento. El sentirse parte de un equipo inclusivo, que además es de alta performance, logra que el talento se mantenga dentro de la empresa, elevando y mejorando su reputación hacia adentro y hacia afuera.
- Más D&I, mejores resultados
Todo esto nos conduce a una conclusión a esta altura obvia: la D&I trae mejores resultados para las empresas. Está investigado que las empresas en el cuartil más alto en niveles de diversidad étnica tienen un 35% más de probabilidad de obtener retornos económicos favorables que la media de sus respectivas industrias; por otro lado, aquellas ubicadas en el mismo cuartil, pero en lo que respecta a diversidad de género, tienen un 15% más. Mientras tanto, las empresas con menores índices de diversidad, en cualquiera de sus aspectos, son mucho más vulnerables a tener resultados económicos por debajo de la media. Al mismo tiempo, cuando la diversidad y la inclusión llegan al board directivo, los ingresos y el equity de una empresa mejoran significativamente.
Cuando lo correcto es conveniente
La gestión de la D&I no es una tarea fácil. Implica derribar muchos prejuicios, cambiar la forma de mirar el mundo, entender y promover nuevas perspectivas y un sinfín de etcéteras que variarán de acuerdo a la cultura específica de cada compañía. Lo que es seguro es que, como todo aquello que cuesta y supone transformaciones profundas, trae beneficios concretos para las empresas, más allá de lo estrictamente ético o moral.







